Los pozos pueden perder presión por fallas en la bomba, fugas, cortes de electricidad o problemas con el tanque de presión. Cuando esto sucede, gérmenes y bacterias pueden entrar al sistema de agua y hacer que el agua no sea segura para beber.
Señales de pérdida de presión:
- El agua del grifo sale con aire o a chorros
- Flujo de agua débil o sin agua
- Ruidos como burbujeo al usar el agua
- Lectura baja o en cero en el medidor de presión
Si su pozo pierde presión, recomendamos hacer una prueba de agua para detectar bacterias coliformes. Hasta recibir los resultados, lo más seguro es usar agua embotellada o hervir el agua por al menos 10 minutos antes de usarla.